Si la pregunta es qué hacer con las plantas en vacaciones, cada vez más gente lo tiene claro: guarderías para plantas

Si la pregunta es qué hacer con las plantas en vacaciones, cada vez más gente lo tiene claro: guarderías para plantas

Finales de agosto. El verano quizás esté ya en las últimas, pero tú tienes por delante una prometedora primera quincena de septiembre de vacaciones durante la que planeas viajar a algún destino de sol y playa. Si tienes perro, gato o incluso una pogona como mascota no hay duda de qué hacer con ellos. En caso de que no puedas dejárselo a algún familiar o amigo hay hoteles que se dedican a cuidarlos. Pero… ¿Y las plantas? ¿Qué hacer con el ficus del salón o ese bonsái que te regaló tu novia hace años? ¿Le pides a un vecino que lo riegue de vez en cuando?

Ante esa tesitura cada vez más gente lo tiene claro: guarderías para plantas.

¿Guarderías para plantas? Exacto. El concepto quizás resulte chocante, pero no es del todo nuevo. En 2004 el Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón ya puso en marcha un servicio de «hospital y guardería» para ayudar a todos aquellos vecinos que tuvieron problemas con sus plantas. La idea es asesorar y ofrecer tratamientos fitosanitarios, pero también, recuerda el Consistorio, que los vecinos dispongan de un lugar seguro donde dejar sus cactus, ficus, potos y demás plantas domésticas cuando se van de vacaciones. En su web, el Ayuntamiento aclara de hecho que la guardería está abierta en verano entre el 15 de junio y el 15 de septiembre.

¿Para qué sirven? Para que cuando te vayas de vacaciones el cuidado de tus plantas no dependa de que un vecino, amigo o familiar voluntarioso entre de vez en cuando a tu casa para regar y subir y bajar las persianas. En las guarderías las plantas están vigiladas, reciben cuidados y (si es necesario) el personal les aplica tratamientos contra las plagas. La filosofía no es muy distinta a la de los hoteles para perros, un tipo de negocio que se ha extendido por todo el país.

La idea es que cuando tú no estás los seres vivos que habitualmente están a tu cuidado no se queden desatendidos. Todos. «Las plantas son seres vivos, no puedo dejar que se mueran, tengo una responsabilidad», reconocía hace poco en El País Iván Giacomoni, un vecino de Madrid que antes de irse de viaje deja su bonsái en una guardería local. «Prefiero llevarlo a un profesional antes que pedir favores».

¿Quiénes usan el servicio? El abanico de casuísticas es sorprendentemente amplio. Echan mano de las guarderías de plantas gente que planea marcharse de vacaciones y estar fuera de casa durante días, pero también personas que están de mudanzas o de obras y prefieren mantener sus plantas en espacios tranquilos. Hay incluso quien recurre al servicio en verano, cuando la temperatura en sus hogares sube demasiado, para evitar que el bochorno pueda castigar a ciertas especies.

Giacomoni es un buen ejemplo de otra razón por la que la gente acude a las guarderías: él suele recurrir al servicio para su bonsái de manzano, una planta delicada y con un alto valor emocional (es un regalo de su mujer) que por lo tanto requiere una atención especial. Encomendarle el cuidado a un familiar o un amigo que no está habituado a esa clase de tareas es una preocupación para el dueño y un compromiso para quien recibe el encargo. Giacomoni admite que a menudo recoge su bonsái de la guardería mucho mejor de lo que estaba cuando lo entrega.

¿Qué servicios ofrecen? Depende de la guardería. Todas se dedican básicamente a lo mismo: cuidar plantas mientras sus dueños no pueden hacerlo, pero el nivel de cuidado puede variar mucho de una a otra. El año pasado La Voz de Galicia entrevistó al responsable de una floristería de A Coruña con servicio de guardería que somete a las plantas un examen para conocer su estado y actuar en consecuencia.  Si es necesario, le aplican tratamientos para eliminar plagas.

En otra guardería de la Comunidad de Madrid aseguran que, «si hace falta», incluso «hablan» a las plantas. «Las tratamos como si fueran familia». ¿Excesivo? Antes de la pandemia en Dubái un centro de jardinería decidió ir más allá y ofrecer un campamento de verano para plantas con sesiones de música y lectura.

¿Y cuánto cuestan? Depende. Si hablamos del centro dubaití las primeras plantas pueden recibir al servicio sin coste, aunque (al menos en 2019) por las siguientes debe pagarse 7,5 euros. Aquí en España pueden encontrarse negocios que cuidan de plantas por entre 0,5 y 1,5 € al día o entre 3 y 7 la semana, en función del establecimiento y sobre todo las características del ‘huésped’.

En el caso de la guardería de Galicia, por ejemplo, su encargado explica que los tratamientos específicos «van a parte» e incluso se ofrece un servicio de cuidado a domicilio para las plantas de mayor envergadura. Otras guarderías, habitualmente vinculadas a colectivos y no a negocios particulares, ofrecen servicios gratuitos.

Pero… ¿Tantas hay? Una búsqueda rápida en Google confirma que no se trata (ni por asomo) de un negocio tan extendido como el de los hoteles caninos, pero va abriéndose paso poco a poco. A la iniciativa del Ayuntamiento de Pozuelo han ido sumándose otras: en la zona de Chamberí, en Madrid, hay una floristería que se ha decidido a lanzar el servicio tras comprobar que muchos de sus clientes volvían de vacaciones preocupados por el estado de sus vegetales, y el Círculo de Bellas Artes las acoge también entre julio y septiembre sin coste alguno como parte de su programa Refugio Climático. Su número de plazas, eso sí, es limitadas.

El servicio no es exclusivo de Madrid, ni de España. Puede encontrarse en otros países, como Emiratos Árabes Unidos, Colombia o Reino Unido. Allí, en Londres, una empresa abrió hace años un hotel de plantas con habitaciones pensadas para  adaptarse a sus inquilinos, lo que incluye un servicio de spa con nebulizadores.

¿Y cómo les va? Como mínimo demuestran que hay una necesidad latente. La web del Círculo de Bellas Artes de Madrid informa de que su guardería «está llena y no cabe ni una maceta más», algo que el responsable del programa confirmaba estos días a El País: «No damos abasto, estamos desbordados. Hemos colgado el cartel de completo hasta nuevo aviso». El recinto acoge en total 200 macetas y el equipo ya reconoce que intentará ampliar el aforo de cara al próximo año.

Imágenes | Pedro Nogueira (Unsplash), Vadim Kaipov (Unsplash) y Huy Phan (Unsplash)

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Si la pregunta es qué hacer con las plantas en vacaciones, cada vez más gente lo tiene claro: guarderías para plantas

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por
Carlos Prego

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